Una contracción isométrica es una forma estática de ejercicio en el que un músculo se contrae para producir fuerza sin un cambio apreciable en la longitud del músculo y sin movimiento articular apreciable. Aprendemos estos conceptos básicos en los estudios universitarios y se nos dice que este tipo de ejercicios son adecuados durante la primera fases de la rehabilitación, pero ¿Que sabemos realmente sobre el beneficio de estos ejercicios aparentemente simples?

En un estudio con voluntarios a los que pedían realizar una contracción isométrica del cuádriceps hasta el agotamiento (duración máxima de 5 minutos), los pacientes mostraron un aumento significativo del umbral de dolor el inicio de la contracción. Dicho umbral siguió aumentando hasta la mitad del período de contracción y se mantuvo el aumento de hasta 5 minutos después de la intervención. La contracción isométrica del cuádriceps aumento el umbral doloroso durante y después de la contracción. Los resultados sugieren que las aportaciones de los tejidos cutáneos y profundos interactúan con la actividad nociceptiva creado por el estímulo de presión.

En un estudio similar, para medir el umbral del dolor en 14 mujeres sanas que completaron 2 series de contracciones voluntarias submáximas en un ejercicio isométrico con su mano dominante. Este ensayo demostró un efecto hipoalgésico ipsilateral y contralateral positivo con aumento del umbral doloroso y una reducción en la percepción subjetiva de la calificación del dolor de las dos manos después del ejercicio isométrico.

Aunque las evidencias sobre los efectos de los ejercicios isométricos deben continuar con ensayos clínicos más amplios y metodológicamente adecuados nos permiten en la actualidad utilizar una intervención correcta en el tratamiento de las tendinopatías y otras afecciones musculoesqueléticas.